He creado varias empresas, en varios sectores, cada una apuntando a un mercado de mil millones de dólares. La mayoría no lo logró. La última, Flowie, sí.
Lo que marcó la diferencia no fue la idea. Fue esto:
- Ejecuciónlanzar, cada semana
- Confianzadada y ganada
- Equipopequeño, audaz, comprometido
- Clientescerca, y con razón por defecto
- Determinacióncuando parecía perdido
- Focoel esfuerzo donde importa
Así que conozco el otro lado de la mesa: las apuestas que fracasan, las que casi funcionan y lo que cambia cuando una por fin lo logra. Invierto como me habría gustado que invirtieran en mí en las anteriores: en el equipo, pronto y a largo plazo.